miércoles, 1 de abril de 2020

spore


En un escenario de hecatombe planetaria varios años después del comienzo del fin, rallando el punto de no retorno, los científicos de los países más desarrollados, aguijoneados por la apremiante urgencia de sus dirigentes, pusieron manos a la obra en la construcción de un artefacto para salvaguardar en lo humanamente posible la supervivencia de la especie.

Ingenieros de todas las disciplinas, biólogos, químicos, programadores, médicos, sociólogos, filósofos, las mentes más preclaras de la sociedad, incluyeron su pequeña aportación al proyecto, y fueron dando forma al ingenio microscópico al que llamaron "Spore".

La espora fue en un principio guardada en un recinto ultrasecreto en el corazón del desierto de Mojave, hasta el momento de su liberación al exterior. Este momento llegó siglos después, cuando el colapso del planeta se hizo efectivo y toda forma de vida fue aniquilada. El mecanismo, llegado el momento, puso en funcionamiento el lanzamiento de un satélite artificial.

Protegida de la influencia de los rayos ultravioleta del furioso sol, y de la aún más peligrosa atmósfera de un planeta destruido, inició su exilio a un punto más allá del sistema planetario maldito y, durante eones, aguardó.

Después de mucho tiempo difícil de computar el interior, la superficie y la atmósfera del planeta muerto se recuperaron de las heridas. Tras la destrucción total y el caos vino la calma. Las cosas, en contra de todo pronóstico, volvieron a su cauce creando un entorno propicio para la vida.

Y todavía mucho tiempo más duró el viaje de regreso. Atravesada la atmósfera otra vez limpia, el último sistema de protección liberó a la espora, y esta flotó. Los vientos y lluvias la llevaron a múltiples lugares, que fueron testeados, registrados, valorados, en busca de un lugar más que apto, idóneo, para el renacimiento de la nueva superespecie.

Eventualmente ese lugar fue encontrado. La espora abrió su cápsula. La célula puso en marcha sus mecanismos, largo tiempo diseñados por el equipo de bioingenieros, desentrelazó sus cadenas, activó sus genes, hizo las cosas que tenía que hacer, y el nuevo ser comenzó a gestarse y a crecer.

Y continuó su crecimiento sin fin, estirando e hinchando los tejidos celulares...

Un zumbido sospechoso, como cuando se quema un circuito eléctrico por sobretensión, precedió a una pequeña explosión. Sin más ruidos ni fanfarrias, discreta y anónimamente, explotó. Todas las esperanzas de una superespecie dominante en un planeta a estrenar, como solía decirse "a brand new planet", finalizadas y truncadas en un pedete final.

De haber quedado un último testigo, después de haber revisado cientos de miles de líneas de biocódigo, hubiese quizá encontrado la parte que había sido asignada al equipo de científicos de aquel pintoresco país llamado Spa?a. Y en una de las líneas de código, una sentencia que dice
if (growing == ok) then {

call eh Manolo, mira mi mago de nivel 8 el spell que ha lanzado en toda la boca al mamón de tu elfo nivel 12

}
que ha hecho que el programa se interrumpa... y colapse.
 

la paradoja de las dos ruedas

Nos encontramos en el año 1980, en un aula del colegio Corazón de María de Gijón, momentos antes de acabar una clase de dibujo técnico.

Manolo, el profesor, está ese día más risueño de lo normal (es una persona muy seria en clase, pero en la corta distancia su semblante se vuelve amable y cercano (claro, en la corta distancia tiene que ser más cercano). Desenrolla la cuerda que utiliza para hacer los dibujos sobre la pizarra, la impregna bien de tiza y comenza a trazar un esbozo de un dibujo que representa una circunferencia apoyada en una linea horizontal. Comienza a hablar y explica los gráficos y lo que sucede al final me deja con la boca abierta, confundido por lo absurdo que acaba de demostrar y que la razón no puede aceptar, pero los hechos son los hechos.

Dice:

Sean dos discos concéntricos soldados entre sí, que ruedan apoyados en sendos raíles, sin rozar ni deslizar.

La siguiente animación te ayudará a componer el sistema de dos ruedas que giran por ese curioso raíl:



Ahora pensamos en una de ellas, cualquiera. Esquemáticamente se trata de un círculo que gira una vuelta completa:

  • Partimos de la base de que una circunferencia, cuando realiza un giro completo, la distancia que ha recorrido es precisamente su longitud, o sea:


(Si no estamos de acuerdo en este punto, mejor deja de leer, no te vas a creer lo que sigue)
  • Ahora consideremos el conjunto representado en la animación. Estúdialo atentamente y sigue mi razonamiento paso a paso:


  •  En la posición inicial consideremos los puntos Pr de la circunferencia de radio r, y PR de la circunferencia de radio R. Ambos puntos están apoyados en su raíl respectivo.

  • Cuando las circunferencias completan una revolución los puntos Pr y PR, por el hecho de estar ambas ruedas soldadas, habrán vuelto a su posicion original. en la misma vertical del centro de ambas ruedas.

  • Y, más aún, la distancia recorrida al completar una revolución ha de ser, como vimos en el primer gráfico, l en el caso de la circunferencia pequeña, y L en el caso de la grande. Es decir:



Ya imagino que llegas a este punto bastante mosqueado. Pero el álgebra, razonada paso a paso, es demoledora. No he hecho trampa, no he dividido por cero como suele hacerse en otras trampas del estilo, no he jugado con el infinito, que siempre pone las cosas muy difíciles a nuestro cerebro, y no he violado ninguna ley matemática.

El sentido común te dice que está mal... pero los hechos son los hechos. Concluimos que vivimos en un mundo donde las circunferencias sean del tamaño que sean, tienen todas el mismo radio.

la ultima cena

Un estudio de la Ultima Cena de Leonardo da Vinci.

En primer lugar tomamos una imagen mejorada de la Ultima Cena, aquí los elementos de la construcción están más definidos que en el original que se encuentra en la pared del refectorio del convento dominico de Santa Maria delle Grazie, en Milán. Es la misma imagen que me ha servido de guía para uno de mis óleos más apreciados, todavía inacabado porque le faltan los pies a los apóstoles, así como detallar la decoración de la sala.


A continuación se añaden los elementos correspondientes a la perspectiva cónica frontal que ha elegido Leonardo: linea de tierra, linea de horizonte, punto de vista,.. A partir de aquí, proyectando y fugamos a mansalva para obtener las vistas en alzado, planta y perfil de la estancia, y que servirán para construir un modelo 3D.

Las proporciones son más o menos correctas con un pequeño margen de error. He simplificado el techo como un enrejado de 6x8 huecos de luz, y una estancia simétrica. En rojo, cuelgan cuatro tapices a cada lado.

Y, por último, el renderizado final en blender

http://youtu.be/5XjroPTJsIs

fuerza y honor

El próximo sábado 20 de octubre hará 11 años (ya) que nos dejó uno de los personajes más cautivadores de la historia de la radio en España; y no sólo de la radio porque el amigo Juan Antonio Cebrián también nos ha dejado unos cuántos libros para leer, y para ilustrarnos de la forma más amena en las apasionantes complejidades de la historia.


Echo de menos las noches de su última etapa radiofónica, "La rosa de los vientos"; ningún otro programa de la radio me ha vuelto a atraer tanto como aquel. Echo de menos su voz, como la de un amigo al otro lado de la radio, un amigo con la cabeza llena de datos, de anécdotas, de Pasajes de la Historia que no me canso de oir, Abderramán, Gonzalo Fernández de Córdoba el Gran Capitán, Roma, Esparta, Grecia, Atila, Alejandro, Napoleón, La sábana santa... compiladas pacientemente por sus seguidores en mp3 que guardo como las joyas de la corona.

En la canción Gaia, de Mago de Oz, escucharás esa voz solemne, que pone los pelos de punta, recitando el Salmo 22, creo que uno de los mejores textos de toda la Biblia, que resume la certeza de una vida eterna, más allá de la muerte.
El Señor es mi pastor, nada me falta

en verdes praderas me hace recostar;

me conduce hacia fuentes tranquilas

y repara mis fuerzas

Me guía por el sendero justo,

por el honor de su nombre.

Aunque camine por cañadas oscuras,

nada temo, porque tú vas conmigo:

tu vara y tu cayado me sosiegan.

Preparas una mesa ante mí,

enfrente de mis enemigos;

me unges la cabeza con perfume,

y mi copa rebosa.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan

todos los días de mi vida,

y habitaré en la casa del Señor

por años sin término

Y creo firmemente que cuando llegue el momento y haya que partir de este valle de lágrimas, el amigo Cebrián estará esperando al otro lado del túnel, junto a los abuelos, a los familiares y amigos que me precedieron, pendientes de que mi pobre alma no se pierda en el viaje.

Descansa en paz, amigo Cebrián, que tenías el poder de hacer amigo tuyo a todo el que te escuchaba, sin ni siquiera conocerte.
...este que os acompaña, como siempre, encantado y feliz como una lombriz, vuestro amigo y compañero
Juan Antonio Cebrián

le Corbusier [2 de 2]

... la conexion invisible en la www


Definitivamente no seré nunca un youtuber, y mucho menos un influencer.

De los varios vídeos que llevo subidos sólo dos han destacado mínimamente en el ranking de visualizaciones: el sextante casero  se lleva la palma con 12.000 visualizaciones (no me lo acabo de explicar), seguido de cerca por Corbusieur - Unité d'habitation Marseille con casi 11.000, mientras que Bauhaus - Dessau uno de los más currados, o la Ultima Cena se quedan en la cola con menos de 215 y  385 visualizaciones respectivamente, pasando desapercibidos, viviendo una muerte dulce en el limbo de los justos.

Y entonces, en diciembre recibo un mensaje de Kim, un joven vietnamita estudiante de arquitectura que se interesa por L'unité d'habitation y solicita que le envíe el archivo 3d correspondiente a la infografía. Varios cruces de correo después, una post conversión a formato 3d Studio Max porque el blender original con el que está hecho le causa problemas al futuro arquitecto.


Y un buen día recibo otro correo cargado de gratitud con un enlace a varias fotografías del módulo habitacional Marsella, un modelo a escala hecho en madera, con un curioso sistema de bisagra que abre el interior del módulo L, el diseño original de Le Corbusier, mostrando el equilibrio y la belleza de una obra que en su día fue vanguardia, y aun hoy perdura su impacto.
 

le Corbusier [1 de 2]

Une grande époque vient de commencer. Il existe un esprit nouveau…

… Nos yeux, malheureusement, ne savent pas le discerner encore."

Le Corbusier.

Charles Edouard Jeanneret (1887-1965) conocido por Le Corbusier (pseudónimo adoptado a partir del apellido de su abuelo Le Corbésier,  “el cuervo”), es el principal protagonista  de la arquitectura del siglo XX. De la escuela Bauhaus, adelantado a su tiempo, propone una concepción de una nueva ciudad que sintetice la naturaleza y el desarrollo tecnológico.
 
Unité d'habitation. Marseille

Una de sus obras más conocidas, L’unité d’habitation a Marseille, (1952) que aquí presento en 3D. Una vivienda modular presentada como la vivienda base de la familia de posguerra europea con 1 ó 2 hijos, busca reducir al máximo el espacio privado de los dormitorios para aumentar los lugares públicos y de relaciones entre los habitantes.
Construida con un nuevo sistema de medida, el modulor (1948), que sustituye a los sistemas métricos tradicionales y presenta un sistema de dimensiones antropométrico similar al Hombre de Vitrubio de Da Vinci. A partir de la altura del hombre con la mano levantada, 226 cm, y la altura de su ombligo, 113 cm., y tras multiplicar y dividir sucesivamente por  el  número áureo (otra vez nuestro amigo phi) se obtienen las series azul y roja, respectivamente. La armonía de nuestro universo humano se relaciona con phi, al igual que lo hace la naturaleza.

manuel fernández rodríguez

Transcripción de la entrevista publicada en La Nueva España el martes 29 de julio de 2008, a mi querido profesor de dibujo técnico, Manolo Fernández, que en paz descanse.

A Manuel Fernández no le da miedo encontrar en el aula un alumno más inteligente que él. Raro sería, eso sí, que acumulase más experiencias porque la vida de Fernández es una vida llena de conocimientos de lo divino y lo humano.
Cuca ALONSO
«Si no hay riesgo y gratitud, la investigación pierde su encanto»
«¿Hasta dónde es un robo la piratería?, estábamos listos si le tuviéramos que pagar derechos de autor a Pitágoras»
En ciertos aspectos, la sociedad en la que nos ha tocado vivir se parece a una topera; todos andamos a ciegas, apenas sin percibir los valores que nos rodean, o si acaso cotizando otros de menor cuantía que, desde el punto de vista de la excelencia humana, no significan nada. Si seguimos el rastro del dinero deslumbrados, ¿qué otra cosa vamos a ver? Así que cuando en este torpe deambular tropezamos con una persona de verdad, sabia e íntegra, hay que frotarse los ojos, agradecido.



De Manuel Fernández Rodríguez, este gran hombre, un día escuché unas palabras, dichas por otro gran hombre, en justa correspondencia. Interesante, me dije; vamos allá. Encuentro en una terraza, cordialidad y, de primera mano, un nítido sentido del humor, virtud imprescindible en una persona inteligente. Luego fui descubriendo, no sólo su estatura moral e intelectual, sino su sencillez, su nobleza, su facilidad para comunicarse. ¿Cómo se definiría a sí mismo?, le pregunté. «Soy profesor titular de Escuela Universitaria. Doy clases de Automática y de Diseño de Control de Procesos por Computadora».

-Así que un docente… Bien sofisticado, por cierto.

-Al inicio del curso a mis alumnos suelo decirles que «por cálculo estadístico, entre vosotros tiene que haber alguien más inteligente que yo, por tanto debo escucharos». Supone una gran alegría descubrir un talento creativo, comprobar que detrás de un joven hay mucho más de lo que parece. Entonces el trabajo resulta gratificante y fácil; nadie se pone a subir el Everest sin aprovechar cordadas anteriores.

Manuel Fernández Rodríguez nació en El Entrego, 1937… «Al lado del pozo Sotón, donde mi padre era maquinista minero; de él he aprendido a trabajar de verdad, con fuerza y empeño». Mayor de tres hermanos, la familia, en aquellos duros años que siguieron a la Guerra Civil se trasladó a Villablino. «En El Entrego los ánimos estaban demasiado tensos. Mis padres eran gente muy abierta, de izquierdas, pero sin militancia». Y aún recuerda el éxodo de aquella humilde familia. «Llevábamos hasta los colchones en un tren que nos dejó en León, donde cogimos otro para Ponferrada y posteriormente un tercero a Villablino».

-¿Hizo allí sus primeros estudios?

-No, porque vivíamos en Caboalles de Abajo, un pueblo próximo a Villablino, bajando por Lietariegos, donde asistí a la Escuela Nacional, con la suerte de encontrarme con estupendos maestros. La primera idea que tuve de Dios me llegó en Caboalles, al escuchar una blasfemia. Entones le pregunté a mi madre, qué era aquello de Dios. No recuerdo muy bien la respuesta, pero sé que recibí una clara percepción de la idiotez humana; si aquel hombre de la blasfemia no creía, ¿a qué la maldición? Por mi casa de Caboalles de Abajo pasaron personaje muy variopintos, desde Agripino, el famoso socialista, a don Aurelio García de la Valiente, el cura más santo. Es una pena que Asturias no le haya reconocido su gran conciencia social.

-¿Qué posibilidades encontró para formarse?

-Los exámenes se efectuaban en Ponferrada, donde hice el ingreso de Bachiller. Pero un año más tarde, siendo monaguillo, pregunté dónde estudiaban los curas. Y decidí irme al Seminario, por propia voluntad; en mí casa nadie me empujó, sino al contrario. Así que en 1949 ingresé en el Seminario de Valdediós y dos años más tarde en el de Oviedo.

-¿Llegó a ordenarse?

-Sí. Lo mejor que tengo me lo dio el Seminario. Con la suerte de haber disfrutado de su época dorada. El rector era Ignacio Olaizola y entre los profesores estaba José Luis González Novalín, uno de mis mejores amigos. El ambiente del Seminario era abierto y liberal, recuerdo que las obras del jesuita Theilhard du Chardin estaban prohibidas, pero nosotros las habíamos leído íntegramente. Uno de los maestros que más influyó en mí, sin pretenderlo, fue Alfredo de la Roza, el director de la Schola Cantorum. Él, a través de la música, me descubrió la belleza. Y pude admirar la belleza de la bondad; si yo hubiera visto algo feo en Dios, éste no sería verdadero. El sentido estético es muy importante. Me ordené a los 23 años y estoy orgulloso de haber dado a la Iglesia los mejores años de mi vida.

-Pero obviamente un día decidió dejarlo…

-Después de 27 años. Mi primer destino como sacerdote fue en la iglesia de La Corte, en Oviedo, donde fui coadjutor. Luego vine a Gijón, a San Pedro, en la etapa del párroco don Ramón García. En estos tres años empecé a trabajar con los boy scouts, una tarea sensacional que ha aportado grandes valores a mi vida. El escultismo es algo gratificante, una experiencia preciosa a la que dediqué 30 años, incluso los cinco últimos sin ser sacerdote. El convivir con los jóvenes te exige coherencia; incluso dejé de fumar, tras 40 años. De San Pedro me destinaron a Tremañes, cinco años tremendos… He vivido el tiempo de Villacajón, de La Picota… Hice el proyecto de la reforma de la iglesia de Tremañes y elaboré su mosaico; antes había aprendido con Joaquín Rubio Camín. Posteriormente fui profesor de Religión en el Instituto Doña Jimena y de Filosofía y Trabajos Manuales en el Seminario.

-Y después a la calle, ¿qué pasó, acaso hubo un exceso de racionalismo?

-No, lo peligroso es el racionalismo de un zoquete; el de una persona noble le lleva a la humildad y para ser humilde hay que ser listo. El Evangelio debe leerse con el corazón, pero sobre todo con la cabeza. Uno de mis profesores, don Florentino, decía que en el Evangelio tantas veces como aparece la palabra amor, aparece la palabra verdad. Por cierto, don Florentino se escribió con Albert Eistein durante años, lo había conocido en una conferencia que el sabio alemán vino a dar en Oviedo. El problema de Dios es un problema entre personas.

-Pero…

-Mi crisis venía de muy atrás, de no digerir ciertos aspectos de la Iglesia como institución. De darte cuenta de que cuando alguien no tiene categoría para estar dentro de ella debe dejarlo. Fue una decisión tremendamente penosa, que no afectó a mi fe para nada. Recuerdo que la resolución final la tomé paseando por la acera de El Arsenal de Ferrol.

-Siento gran intriga, a partir de ese momento, ¿cómo se llega a ser un brillante profesor de una Escuela de Ingenieros?

-Una vez secularizado fui profesor de dibujo en el Colegio Corazón de María y paralelamente hice la carrera de ingeniero técnico. Al acabar trabajé en una empresa de formación profesional mientras preparaba oposiciones para ingresar en la Universidad. Al aprobarlas me incorporaron al departamento de Ingeniería Eléctrica, en el área de Sistema de Automática. Durante ese tiempo, 21 años, estudié Geometría Proyectiva, y tuve suerte, al lograr descubrir algunas cosas.

-Por ejemplo…

-Todos los programas de diseño tienen la algoritmia basada en la Geometría Analítica y Proyectiva. La homología estaba estudiada entre figuras planas pero nadie la había desarrollado geométricamente en 3D. Hay poca gente dedicada a esto, y yo inicié ese proceso.

-¿Acaso ofrece pocas aplicaciones?

-No, muchísimas, y sobre todo las que quedan por descubrir en el campo de la Geometría Proyectiva. Supone una gran simplificación en ciertos trabajos. Todos los teléfonos móviles que andan por la calle no existirían si Fourier, un ex monje benedictino, no hubiera estudiado el proceso de la descomposición en serie.

-¿A qué se dedica usted ahora?

-Desde hace seis años trabajo en un proyecto de homología entre cónicas y no sé si llegaré a algo; si no sabes aceptarte como un profesional del fracaso nunca conseguirás nada que merezca la pena porque todo conlleva riesgo. La Geometría es la madre de todos los programas de diseño y la que menos se ha beneficiado de ellos.

-Yendo tan allá, ¿puede existir la cuadratura del círculo?

-No, sería negar el principio de contradicción. Lo que sí puede intentarse es encontrar un cuadrado con la misma superficie del círculo.

-¿Cuál es el mayor problema de un geómetra?

-El tratamiento del infinito, aunque personalmente nunca le he tenido miedo. En el terreno de la investigación se tropiezan alegrías que no se pueden compartir; los descubrimientos los publico en «Homología 3D», y en un libro, «Homología y Diseño» que envío a quienes me lo piden.

-Al margen de todo esto, se ha casado usted, cultiva la cerámica, vive en el campo…

-Sí, tengo a mi lado una mujer extraordinaria con la que vivo muy feliz. Y la cerámica es una afición adquirida cuando trabajaba con los boy scouts, en un viaje que hicimos a París, donde conocí a una monja en la casa madre de La Asunción; ella había estado en misiones donde descubrió técnicas muy interesantes, que más tarde perfeccioné. No esmalto las piezas, sino que uso arcillas coloreadas mezclando óxidos. Soy el autor del mosaico de la iglesia de Pumarín. Respecto al campo, me gustan sus labores; mi padre, después de la mina iba a segar apara poder costearnos los estudios. Mis hermanos son ingeniero químico y maestro, respectivamente.

-¿Qué espera de su futuro?

-Me conservo muy joven por dentro, por tanto seguiré trabajando de acuerdo con las tres condiciones del trabajo humano: que sea libre, creador y que ponga al alcance del pobre lo más bello. El siglo XXI tendría que ser el de la función social de la propiedad intelectual; algo que hoy está haciendo internet. Cuando se inventó la imprenta, los maestros de la Sorbona dijeron, «¿cómo la gente va a aprender sin pedirnos permiso?». La piratería está colaborando en esa la función social, así que, ¿hasta dónde es un robo? Si tuviéramos que pagar derechos de autor a Pitágoras, estábamos listos. En la investigación, si no hay gratuidad y riesgo de aventura, se pierde todo encanto. manuel fernández rodríguez Profesor de Automática y Diseño de Control de Procesos por Computadora

La Nueva España. Cuca Alonso

 

música para mis oídos


En 1980 fue cuando la música, que había sido muy importante en mi vida, como en la de cualquier adolescente, se convirtió más que en una necesidad, en una obsesión. Esperando a altas horas de la noche el programa Diario Pop de Jesús Ordovás en Radio 3, al que la gente que empezaba a hacer música llevaba una maqueta grabada en cinta. En pleno auge del pop español los grupos mantenían al bueno de Ordovás bastante ocupado porque salían grupos a patadas: Siniestro Total, Parálisis Permanente, Gabinete Caligari, Radio Futura, Los Nikis (los Ramones de Algete les dieron en llamar), Aerolineas Federales, Pegamoides,… La canción que me enganchó permanentemente los meses venideros al Diario Pop fue Ernesto, de los Nikis.

... ten cuidado con Ernesto,

te abrirá la cabeza con un tiesto...

Yo tenía una guitarra clásica. Desmontando un radicasete, soldando un cable al micrófono y llevándolo al preamplificador de la placa base conseguí hacer sonar aquella guitarra con sonido eléctrico, sonido que mejoró mucho al sustituir las cuerdas de nylon por una metálicas. Pero no era suficiente...

Little Richard. Johnny be good

Mi vecino Jose me negoció una guitarra Delfos de quinta mano en Musical Tommy (Gijón) por 15000 pesetas, una fortuna para mí. El primer amplificador de 25 watios fue comprado pieza a pieza en las tiendas de componentes electrónicos de Gijón, según disponibilidad económica. Yo era un electrónico principiante y, aunque no era torpe con las soldaduras, aquello sonaba realmente mal. Una visita a Santander sirvió para:

  1. la adquisición de un altavoz muy económico de diez pulgadas en un almacén, una mejora considerable en aquel primer amplificador, se podía subir el volumen de forma considerable sin llegar a inutilizar el altavoz.
  2. la visita a casa de mi tío Morales disparó mis habilidades de forma sustancial gracias a una serie de pequeños detalles

Sabiendo de sus conocimientos electrónicos (había sido técnico en Radio Santander toda su vida), me llevé debajo del brazo aquel amplificador y se lo enseñe — tío, esto no suena— Bajamos al trastero, aquel trastero era un taller de electrónica, tenía un Spectrum 48k y toda serie de artilugios y cacharrería variopinta, hasta una válvula de vacío de alta potencia de la emisora, tan grande como una botella de refrescos. En sólo media hora que estuvimos en aquel lugar maravilloso, me dio unas cuantas nociones de cómo mejorar la toma de tierra de las masas del aparato, y sustituir el cable normal paralelo por cable apantallado para aislar un poco más el preamplificador (la fuente de mis problemas de sonido).

David Bowie. Ziggy Stardust

Luego vino todo rodado, varios pedales de distorsión, un guagua, un delay y casi un echo (pero de aquella las memorias RAM que llevaba eran tan caras que desistí en su montaje), construidos a base de kits de Saleskit y de revistas de electrónica Resistor.

Tito & Tarantula. From dusk till down BSO. After Dark

Más adelante, un chollo que me ofrecieron en la escuela de industriales, un compañero que me apañó un bajo Fender Musicmaster tirado de precio (25000 pesetas, 150 €). Hoy se ha convertido en artículo de colección y se cotiza a unos 700€

No hace mucho desmonté la vieja guitarra imitacíon Les Paul, lijé la fea laca negra arañada y desgastada de tantos años de uso y la barnicé en color cerezo, cambié trastes y cordaje. Un amplificador Fender Mustang I de Musical Tommy ha dado a mi vieja guitarra un sonido tan brillante y desconocido que no he tenido otro remedio que poner los dedos otra vez en movimiento y empezar casi desde cero. Mis viejos torpes dedos (y la poca práctica) me limitan a acompañamientos y punteos sencillos. Pero a mi me suenan aceptables.

Echo & The Bunnymen. Killing Moon

Sustituí la imitación Les Paul de Tommy por una imitación Fender Stratocaster de Thomann, que es la que uso hoy en día.



Mi atracción por la música ha hecho que mi casa se haya ido llenando poco a poco de instrumentos: la vieja guitarra clásica se rompió en la última mudanza, pero sobreviven la Les Paul, la Stratocaster junto con otra electroacústica de Harley Benton, un bajo eléctrico, un violín, un piano de esos de arpa vertical como los de los saloones de las películas del oeste, un teclado Yamaha con el que Cristina ha progresado mucho, un acordeón con el que intenta sacar la melodía del Vals de Amelie, y un ukelele que es el que más enredado me tiene actualmente...

Juan de Oro

http://www.aranjuezhistoriagrafica.com/

En 1987, después del servicio militar, me tocó volver a Madrid esta vez para trabajar. Sulquisa, cerca de Titulcia, una mina de sulfato sódico (el oro blanco, lo llaman). Búsqueda de piso en Aranjuez. Un habitáculo de unos 10 metros cuadrados, compartido con Kiko. Estamos poco tiempo en el cuchitril: el compañero Juan de Oro, J, nos buscó una casa como dios manda en la Colonia de Cables, puerta con puerta de la de sus padres.

Así que, lo que pudo haber sido un infierno, se convirtió en tres años de animada felicidad con mi compañero de casa y trabajo Kiko, con Isidro, con Alfonso y con un jefe de turno que además de jefe fue compañero, persona, maestro de vida. Ciertamente J nos trató muy bien, muy bien.

Después de tres años a turnos los compañeros se convierten en tu segunda familia, y llegas a mantener un grado de complicidad que se alcanza muy pocas veces en la vida, con las personas normales, las que trabajan de lunes a viernes. Todos llegamos a saber casi todo de los demás, de sus vidas, de sus anhelos, de sus virtudes y defectos. Nosotros llegamos a ese punto en que todo se comparte, el trabajo es a veces duro y sucio, los domingos, las nochebuenas y nocheviejas en turno de noche, lejos de la familia...

J ha sido una persona muy trabajada, nunca olvidaré las historias que contaba durante su breve paso por la fábrica de la penicilina — se han muerto los bichos, vaya como huele —, de la época en que trabajó en una imprenta, del tiempo que trabajó vendiendo cursos de inglés, de los consejos de compañero mayor, de la filosofía de vida de un ser libre, honesto, de trato llano, que me llamaba cariñosamente el Salchi.

J amaba tanto Aranjuez que muchas veces metía en las conversaciones temas sobre la historia del motín, el jardín del príncipe, el estanque de chinescos, el palacio, el Palacio de Aranjuez, el Tajo...

Me fui de Aranjuez a otros destinos más al norte y cerca de los míos. Tuve un contacto discreto con J hasta que gracias a facebook volvimos a retomar amistad. Supe de la muerte de sus padres (cuánta pena), supe del nacimiento de su nieto (qué alegría) y, sobre todo, de su afición a la fotografía. Creo que no hay rincón en las cercanías de Aranjuez que no haya pasado a través de las lentes de su Nikon. Supongo que tendría una colección de millones de fotografías, más o menos. El J era un gran tipo, sí señor.



Le envié esta composición a partir de una fotografía que sabía que le gustaba montada junto con el Jardín de Chinescos en sanguina, y de su inseparable máquina en carboncillo. Le gustó mucho, la colgó en la pared de su cuarto de trabajo.

Una triste tarde de un 22 de diciembre, dos compañeros me dieron la noticia.
— Jesús, ¿te acuerdas del carboncillo que hiciste al J ?
— Claro que me acuerdo, Kiko.
— Pues agárrate a algún sitio o mejor siéntate... J le tenía tanto cariño que mandó ponerlo a los pies del ataud, durante su funeral....
... y tuve que colgar. No podía hablar.

Y aún hoy, después de cierto tiempo, lo recuerdo con tanto cariño. No puedo reprimir cierta sensación de angustia y a la vez felicidad, que me aprieta y me duele el corazón.

DEP, J, amigo.